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“Me sacaron para que no se abriera investigación contra Musa Besaile”

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José Reyes Rodríguez era el magistrado auxiliar a cargo de investigar al senador. SEMANA revela la declaración en la que el testigo pone un manto de duda sobre otros dos casos: Álvaro Ashton y Julio Manzur. Relata cómo las oficinas de la Corte se llenaron de inexpertos de la cuerda de lo que llamaban ‘el grupo’.

Cada detalle que se conoce de las investigaciones por la corrupción en la Corte Suprema de Justicia aterriza sobre la realidad lo que un abogado ostentoso habla en la conversación interceptada por la DEA. La existencia de ríos de plata para cambiar el rumbo de las investigaciones en contra de varios congresistas se convirtió en una historia que crece como espuma.

Detrás del escándalo están ‘los magistrados del grupo‘. Así califica el exmagistrado auxiliar José Reyes Rodríguez Casas al trio que se conformó entre Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte y Gustavo Malo. Por su cuenta, dice el testigo, al lado de los mejores investigadores comenzaron a llegar personas a la Corte sin experiencia y con salarios por encima de los 10 millones de pesos.

conoció en exclusiva la declaración rendida desde Guatemala por Rodríguez Casas. Este medio exinvestigador cuenta cómo percibió esta decadencia en la Corte, de la que salió en julio del 2015 luego de que Gustavo Malo le pidiera la renuncia. Cree que se convirtió en una “piedra en el zapato” para su jefe, que llevaba varios casos de parapolítica, uno de ellos, el del senador Musa Besaile.

Los ejes de su declaración fueron el senador Besaile, Álvaro Ashton y Julio Manzur, sin embargo, el exauxiliar no escatima detalles para describir cómo en los pasillos de la Corte no solo se hablaba del fortín burocrático que había al interior del mismo tribunal, sino que también era de público conocimiento lo que ocurría en otras entidades como Fonade.

Mientras el escándalo crece, el magistrado Gustavo Malo respondió que no dará un paso al costado, aunque sus compañeros en la Sala Penal le pidieron la renuncia.

Camilo Ruiz y los expedientes Besaile

En cabeza de Rodriguez Casas estaba la investigación por parapolítica, por la cual Musa Besaile dice haber sido extorsionado con el pago de $2.000 millones. El dinero fue desembolsado supuestamente al abogado Gustavo Moreno, quien habría asegurado con papel en mano que existía una orden de captura en contra del senador.

El testigo revela tres hechos ocurridos dentro de la oficina del magistrado Gustavo Malo que lo llevaron a sospechar y a concluir que lo quisieron sacar de la Corte. Su relato comienza por explicar cómo en los primeros meses del 2015, una vez terminó el estudio del expediente, encontró que era inminente una apertura formal de investigación en contra del senador. Al caso le faltaban algunos detalles, sin embargo, su proyección fue comunicada al magistrado Gustavo Malo.

Un primer momento que le despertó inquietudes se dio alrededor del interés de Camilo Ruiz —magistrado auxiliar de toda la confianza de Malo— en el expediente de Musa Besaile.

“Tenía sospechas negativas en esos casos, por lo menos en los de Musa y Manzur. Sobre el segundo semestre del 2014 estaba en mi oficina y recibo llamada de Camilo Ruiz, él trabajaba todo lo que no era parapolítica. Me dice, anda Jose, tenemos el caso de Musa, y eso ¿para qué esta?. Le respondí que no lo sabía”.

Este momento fue recordado por el exauxiliar de la Corte, que sabía de antemano que precisamente Ruiz había proyectado un auto inhibitorio en el 2013, en donde Besaile quedaba libre de sospecha frente al homicidio del exparamilitar Luis Eduardo Urán Lara, un antiguo testigo en contra el senador.

Le recomendamos: Musa Besaile admite que pagó 2.000 millones a magistrados de la corte

“Tiempo después llega Cortés (magistrado coordinador de la parapolítica) y me pregunta: Jose, ¿tu tienes el caso de Musa? Pónle cuidado a ese caso. Hay movimiento raro con ese caso. Entonces me dice: una persona de esta oficina vio a Camilo Ruiz comiendo en El Corral Gourmet que queda cerca al Palacio de Justicia con los Ñoños”.

Esta información fue confirmada por la persona que los vio una tarde almorzando en el restaurante.

Finalmente, el tercer hecho que remata la versión de Jose Rodríguez es precisamente lo que rodeó su salida de la Corte. El testigo relata que en junio del 2015, Malo le pide la renuncia a él y a otros tres auxiliares. “El 31 de julio me llama Miller (del despacho), que entregue el puesto a Javier Hurtado. Llamé al jefe, no para preguntarle ¿por qué? le pedí deme un mes más. Me dijo ya bajaron los papeles a Secretaría. Entonces le entrego el puesto”.

Antes de irse, le manifestó a su reemplazo que el caso estaba para abrir investigación. “Lo de Álvaro Ashton y lo del tema de parapolítica me hizo pensar que yo era una piedra en el zapato para varios casos. Sentí que se me sacó para que no se abriera investigación contra Musa Besaile. No se hizo, además”, dijo.

Álvaro Ashton y Ricaurte

El caso del parlamentario del partido liberal está siendo revisado por la Corte Suprema de Justicia, y a la grabación de la DEA donde se le señala de haber pagado 300 millones para torcer un proceso, se le sumó la declaración del exmagistrado auxiliar.

“En ese caso hay unas interceptaciones telefónicas donde aparece el doctor Álvaro Ashton visitando asiduamente en la Judicatura a Francisco Ricaurte en el mismo tiempo en que se adelantaba la investigación en la Corte. Eran conversaciones y mensajes de chat entre Ashton y Ricaurte o Ashton con otras personas en donde se refieren a los encuentros con Ricaurte. Yo sabía que Malo era íntimo amigo de Ricaurte”. Esta conexión le hacía creer que estaba en la mitad de una sinergia que le olía muy mal. “Era el amigo del corazón de Malo diciendo ‘no hablemos por teléfono, encontrémonos en tal parte con el procesado’”.

El testigo asegura que sus sospechas se hicieron más fuertes por cuenta de que Malo le preguntaba de manera inusual por el caso de Ashton, a lo cual afirma: “está en su derecho, pero casi nunca lo hace”. “Me mandó a hacer un informe de Ashton. Me atrevo a decir que en uno de esos informes le digo que está para abrir investigación. Fue segundo semestre del 2014”.

Reyes Rodríguez asegura que fue un alivio cuando por políticas de la Corte se impartieron unas directrices de regionalización, y el tema del Atlántico quedó por fuera de sus funciones. “Yo siento que descanso, me quité esa vaina de encima”.

El exinvestigador asegura que apenas vio la oportunidad le entregó el expediente al magistrado auxiliar Raúl Gutiérrez, a quien le advirtió que en su criterio estaba para abrir investigación. A los seis meses -dice el testigo- Raúl Gutiérrez fue sacado de la corte.

La captura de Julio Manzur

Según Musa Besaile, el caso por parapolítica en contra de Julio Manzur fue usado por Gustavo Moreno para extorsionarlo. Sobre cómo transcurrió el caso al interior de la Corte, José Reyes Rodríguez señala que recibió el expediente desde agosto del 2014 y que para finales de ese año estaba tomada la decisión de abrir investigación y de dictar orden de captura. Esta postura fue comunicada a su jefe Gustavo Malo, que termina adoptando una decisión definitiva en enero del 2015.

Sin precisar fecha, Reyes señala que encontró sospechosas unas afirmaciones hechas por su colega en la corte Oswaldo Madariago, empleado a cargo de la transcripción de las declaraciones, que era de toda la confianza de Malo. El investigador terminó por grabando una de las conversaciones que tuvo con él y anunció que aportará el audio a la investigación.

En dicha conversación, Madariago dice que visitó a su novia en Cartagena, cuando a la vivienda entró una señora llorando. En un relato confuso, Madariago intentó explicar que lo que la mujer decía era que en la Corte Suprema de Justicia se habían hecho cosas muy malas y que en cualquier momento se podía destapar un escándalo de grandes proporciones.

“La señora era la esposa de Manzur. El hijo de Manzur resultó ser amigo de Oswaldo y parrandeaban los fines de semana, lo que interpreté es que Oswaldo venía a traerme un mensaje claro: Pasito con el señor Manzur”.

Concluye de las afirmaciones hechas por Madariago que si no andaba pasito en ese caso “podía estallar un escándalo de enormes proporciones”, y que eso “no lo iban a tolerar los magistrados del grupo. Me dijo: eso no lo ve bien Bustos, Ricaurte, Malo”.

En su declaración, el auxiliar, que ahora trabaja de la mano de Iván Velazquez en Guatemala, se extiende en detalles para explicar cómo la Corte fue invadida por un interés burocrático a través del cual gente sin ninguna experiecia llegó a ocupar oficinas importantes para la celeridad de los procesos. Incluso, señala que la llegada de Alfredo Bula a la dirección de Fonade, era comentada por los funcionarios que trabajaban para Malo; llegaban a asegurar que tenían puesto asegurado en esa entidad.

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